NICOLÁS TESTONI

Esta página reúne algunos videos en orden cronológico. Se parece bastante a la página de un artista, pero también podría ser la foja de servicio de un empleado municipal cuyo trabajo casi nunca es sólo suyo, no siempre se desarrolla en video, ni circula exclusivamente por los canales del arte audiovisual.

Trabajo en Ferrowhite, un museo ubicado en Ingeniero White -puerto de la ciudad de Bahía Blanca, en Argentina-, que es al mismo tiempo un taller, una institución estatal y una suerte de experimento comunitario. Ahí escribo, saco fotos, doy una mano en lo que haga falta y, por supuesto, también hago videos, a la par de un montón de gente ocupada. Ferrowhite es lo más parecido a lo que me gustaría considerar mi “obra”, aquello que más tiempo y esfuerzo me insume, pero al mismo tiempo se trata de la construcción más alejada de la idea de genio individual que la noción usual de obra implica.

Simplificando, me parece que lo que hacemos en el museo busca plantear algunas preguntas de carácter público: ¿Qué tiene que ver nuestra pequeña vida provinciana con los grandes procesos que afectan al país y al mundo? ¿Cómo eran las cosas antes en este lugar y qué tal resultan hoy? ¿Quiénes cuentan la historia y de qué manera? ¿Quiénes deciden sobre nuestro futuro, con qué criterios y en función de qué intereses? Un museo taller genera herramientas. Útiles para ampliar nuestra comprensión del presente y, por tanto, nuestra perspectiva del futuro, forjados en la labor con objetos y documentos del pasado, pero también en el cuerpo a cuerpo con la experiencia vital de cientos, miles de trabajadores que forman parte de, y le dan forma a, esa historia. Eso dice el folleto que te entregamos en la entrada y eso más o menos es lo que intentamos, a pesar o en razón de que casi siempre nos sale otra cosa, menos pulida que peleada.

En un museo taller la cámara y la compu ocupan el mismo lugar que un martillo o un frasquito de plasticola. Quizás porque lo que allí se martilla y pegotea, lo que se filma y compagina, son relaciones sin garantía ni manual de funcionamiento, una amalgama inestable entre palabras, imágenes, cuerpos y cosas que buscan configurar nuevas formas de entender y practicar la vida en común, a partir de revisar las jerarquías consagradas a la hora de contar el pasado, de analizar la coyuntura o de imaginar el porvenir.

El video es una herramienta, sí, pero paradójica. Un instrumento que con la práctica se vuelve impredecible. Muchos de los que detestamos la palabra “videasta” encontramos en el video, en su mudable condición estética y técnica, un pasadizo para ir con las imágenes más allá o más acá del casillero en el que se las espera. Como muchos de mis amigos, participo de ese candor que nos hace soñar con la posibilidad de “liberarnos del espectáculo” por los mismos medios que nos atan a él. Como ellos, creo que se “filma para ver”, para “salvaguardar lo que desaparece”, para “indeterminar el mundo”. Y por ahí me equivoco. Pero no me digan que no es un error hermoso.

Nací en Bahía Blanca, en 1974. Mi actividad ha recibido el apoyo de las fundaciones Jan Vrijman (2005) y Prince Claus (2007) de Holanda, y del Fondo Nacional de la Artes de Argentina (2014), y distinciones en el Premio MAMBA Fundación Telefónica de “Arte y Nuevas Tecnologías” (Buenos Aires, 2006), el festival Videobrasil (San Pablo, 2007), el Concurso para obras de música y video Leonor Hirsch (Buenos Aires, 2008), el Concours Internationaux Bourges -Musiques Electroacoustiques et Arts Electroniques- (Bourges, 2009), el Prix Ton Bruneil (Amsterdam, 2010), la Bienal del Museo de Arte Contemporáneo de Bahía Blanca (2014) y el Festival Latinoamericano de Videoarte (Buenos Aires, 2014). Participé, entre otros, de los festivales IDFA -International Documentary Filmfestival Amsterdam- (2006 y 2014), Documenta Madrid (2010) y FIDMarseille (2010); También de la I y II Bienal de la Imagen en Movimiento (Buenos Aires, 2012 y 2014) y de las muestras “Looking for video” (París, 2013) y “Videoarde. Video crítico en Latinoamérica y Caribe.” (Montevideo, Buenos Aires, Córdoba, Santiago de Chile, Ciudad de México, Quito, 2008-2011). En 2013, fui jurado de la Bienal Nacional de Arte organizada por el Museo de Arte Contemporáneo de Bahía Blanca en las categorías video y música.